No te estamos haciendo propuestas indecentes ni la idea es que te vuelvas loca de remate haciendo cosas  de las que seguramente te vas a terminar arrepintiendo. La planeación de tu matrimonio te ha quitado todo el tiempo del mundo para tus hobbies, para los demás, para pasar tiempo contigo misma, darte esos espacios de libertad que ya no serán tan recurrentes como en tu época de soltería o para tener un chance de hacer lo que creíste nunca te atreverías hacer.

Toma un suspiro, deja la agenda de actividades a un lado, por un día no pienses en tortas ni pruebas de vestido. ¡Libérate y haz lo que quieras! Te lo mereces como recompensa a tu nueva vida. Recuerda que así como inicias una grandiosa etapa, varias serán las cosas que te perderás, y qué mejor forma de hacer un cierre que tachándolas de tu lista.

Vete de viaje…¡Sola!

Estas oportunidades poco se repetirán. Esos espacios contigo misma sirven para reflexionar, desestresarse, dejar de estar pendiente de los demás, y sobre todo, descansar realmente. Los momentos para estar en tu intimidad no serán constantes por lo menos el primer año de tu matrimonio. Viajando conoces, tienes libertad y haces lo que quieres sin depender de un consenso con terceros. Vete a una finca por un fin de semana, lleva unos libros, prepárate unos cócteles, visita un spa, duerme hasta que no puedas más, ¡tendrás la cama para ti sola! Si no eres del tipo de “viajera hongo” y disfrutas de tener compañía, hazlo con tu mejor amiga o grupo más cercano. También tienes la opción de idear el viaje a través de una agencia, con guías y planes en los que compartirás con más personas que también viajan sola como tu.

Cumple tu fantasía sexual 

¿Debemos ser más explícitas? Lo ideal es hacerlo con tu futuro esposo, pero antes de irte con él para el resto de tu vida. Espacios y tiempo para explorar tu sexualidad como pareja tendrán de sobra, pero le da un picante especial realizar tu fantasía sexual siendo aún novios. No importa qué tan descabellada sea, pon a flote tu imaginación y cúmplela. Pero si en tu quimera no está incluida tu pareja oficial, la cosa cambia.

Tarde de compras
Hablamos de las inútiles, un derroche de dinero (si es que aún te queda) para tus “tonterías”: zapatos, maquillaje, ropa, lociones, mascarillas, productos para el pelo, carteras, revistas… todo aquello que te hará bulto en tu clóset. Luego del “sí” vienen responsabilidades financieras conjuntas y tendrás que recortar gastos para tus verdaderas prioridades. Aprovecha antes de que tengas que rendir cuentas.

“¿Quieres bailar conmigo, desconocido?”

Una noche en la discoteca con tus amigas… ¡y con extraños! Tu conoces tus límites y sabes que no te comportarás como una mujer precoz y libertina, así que ese no es el temor. Sal a un bar cualquiera, acepta bailar con cuánto desconocido te lo pida (sin ir más allá), pásala como en las viejas épocas de diversión sin límites (ojo, con responsabilidad), coquetea con el chico guapo (a eso sí que le sacarás gusto) y hasta ahí: vete a tu casa con los pies hinchados de tanto bailar, ríete a solas y descansa satisfecha.

Maratón de películas con tus amigos y amigas
Ahora el cine será de dos y de seguro a tu nuevo esposo no le parecerá encantador que salgas de la casa para encerrarte en un cinema con tus amigos hombres. Pasará un buen tiempo para que tus planes de amigos vuelvan a la normalidad: ahora dedicas tus días a tu pareja. Salir no está prohibido, pero tu marido querrá que sea él la persona que te lleva a comer crispetas y ver películas románticas. Planea una tarde maratónica de pelis con tu grupo de amigos, coman hasta estallar, rían, cocinen, beban y pasen un momento como en los viejos tiempos.

¡Beso, beso, beso…! 
Tu sabes que lo quieres… tu sabes que él también quiere. A ese amigo con el que la química siempre fue algo implícito, es hora de darle su “lección”. Un beso de esos inolvidables antes de que asegures los tuyos solo para el hombre que amas. Si estás segura y tranquila sobre tus sentimientos y que la situación no se dará para malos entendidos y que solo será un beso, atrévete. La confianza entre tu amigo y tú hará la situación mucho más fácil, no habrán culpas quitasueños y no te quedarás con las ganas de probar otras mieles del amor antes de ponerte el anillo en el dedo.

Píntate el pelo
¡Un día antes de la boda no! Tampoco uses una tintura que dure meses o algún método drástico que te puede llevar a darte golpes de pecho cuando vayas a la peluquería el día de la boda. Todas queremos experimentar con nuestro pelo, pero tememos destrozar uno de nuestros tesoros más preciados. Cambio  el rotundo “NO” por un original “SÍ” sin que te vayas a los extremos: usa champús lavables, ponte una peluca por un día o compra tinturas para niñas. Lo mejor es que si no te gusta, solo dura un rato pero llevas el alivio que te arriesgaste y lo cumpliste.

Más alcohol para esta mesa, por favor

No es un cliché que toda novia quiera tener una noche de tragos para beber hasta el cansancio. Quizás lo puedes hacer cuando se te dé la gana, pero si lo conviertes en un ritual que haga parte de tu desfogue de soltería, te garantizamos que no será lo mismo: será mucho mejor. No queremos convencerte de ser una alcohólica empedernida, pero una noche de copas con tus amigos de confianza, es un cierre inevitable de tu modo soltera. Si beber no es lo que te agrada y menos hasta embriagarte, lánzate al ruedo y tómate unas copitas de vino o experimenta con un cóctel suave y exótico, en el que no sea tan perceptible al gusto el sabor fuerte del alcohol.

Glotonería sin culpas

Sabemos que estás a dieta para entrar en ese vestido, y también sabemos que un día lleno de “pecadillos” gastronómicos no te convertirá en una mamá elefante. Dependiendo de tu metabolismo y la forma en la que tu organismo asimile las comidas pesadas, tú decides cuándo será tu día glotón: un mes, una semana o incluso  un día antes del evento. Llena el carrito del mercado con vino, cócteles o cerveza; dulces, helado y más helado, chocolates, tortas, postres favoritos, frituras… el límite es tu apetito. Abstenerse de sentirse culpable: el objetivo es que te lo goces.

Mujer de alto riesgo 
Salta de un bunging jumping, lánzate de un puente o de un paracaídas, móntate en un globo… ¡Pero haz algo! El propósito no es poner tu vida en riesgo: investigaciones confirman que este tipo de actividades ayudan a liberar el estrés de manera efectiva, además de producir endorfinas y relajar el cuerpo. No tienes que ser amante del peligro: vete de camping una noche, practica escalar, bañarte en una cascada: sal al aire libre, contáctate con la naturaleza y saca todas las energías negativas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here