La adicción al sexo se define como cualquier conducta sexual compulsiva que interfiere con la vida diaria del individuo y causa estrés o crisis en la relación familiar, laboral, con personas significativas o amistades.

Conocida también como dependencia sexual o compulsión sexual, se refiere a una conducta compulsiva que domina completamente la vida del adicto. El sexo se convierte en una prioridad, por encima de otras relaciones importantes, de tal modo que la persona adicta está dispuesta a sacrificar mucho por su conducta de alto riesgo.

No hay un patrón de conducta específica que pueda definirse como una adicción sexual definitiva. Cualquier forma de expresión sexual saludable podría volverse una conducta dañina. Cada caso es diferente. Para algunos, la conducta no va más allá de la masturbación compulsiva o el uso excesivo de pornografía o de servicios de sexo telefónico o por internet. Otros se involucran en actividades que podrían ser ilegales como llamadas obscenas, voyerismo, exhibicionismo, violación y abuso sexual a menores.

Sin embargo, es importante recalcar que los adictos al sexo no necesariamente se vuelven ofensores sexuales. De hecho, no todos los ofensores sexuales son adictos al sexo. Las estadísticas sobre esto son muy interesantes. Se estima que aproximadamente un 45% de los ofensores sexuales no son adictos al sexo. Por otro lado, el 71% de los abusadores sexuales de niños son adictos al sexo.

Si sospechas que tienes un posible problema con la adicción sexual, contesta las siguientes doce preguntas:

  1. ¿Guardas secretos sobre tus actividades sexuales o románticas? ¿Mantienes una vida doble?
  2. ¿Tus necesidades te han orillado a tener sexo en sitios o en situaciones o con gente con las que normalmente no te involucrarías?
  3. ¿Te sorprendes a ti mismo buscando artículos o escenas sexualmente excitantes en periódicos, revistas u otros medios de comunicación?
  4. ¿Te has dado cuenta de que tus fantasías románticas o sexuales causan problemas en tus relaciones o que te prohiben dar cara a tus problemas?
  5. ¿Frecuentemente quieres alejarte inmediatamente de una pareja sexual después de tener sexo? ¿Frecuentemente sientes remordimiento, vergüenza o culpabilidad después de un encuentro sexual?
  6. ¿Sientes vergüenza de tu cuerpo o de tu sexualidad, de tal manera que evitas tocarte el cuerpo o participar en relaciones sexuales? ¿Temes no tener sentimientos sexuales? ¿Temes ser asexual?
  7. Cada nueva relación, ¿continúa tener los mismos patrones destructivos que te incitaron a romper con la última?
  8. Tus actividades sexuales y románticas, ¿necesitan cada vez mayor variedad y frecuencia sólo para sentir los mismos niveles de exitación y alivio?
  9. ¿Te han arrestado alguna vez, o hay peligro de arresto, debido a tus prácticas de voyeurismo, exhibicionismo, prostitución, sexo con menores de edad, llamadas telefónicas obscenas, etc.?
  10. Tu persiguimiento de relaciones sexuales o románticas, ¿contradice o interfiere con tus creencias o desarrollo espirituales?
  11. Tus actividades sexuales, ¿incluyen riesgos, amenazas, o la realidad de enfermedades, embarazo, coacción o violencia?
  12. Tu comportamiento sexual o romántico, ¿te ha dejado alguna vez con el sentimiento de una falta total de esperanza, enajenación, o con ganas de suicidarte?

Si contestaste con un “sí” más de una de estas preguntas, te recomiendo que busques información adicional y ayuda para evaluar mejor tus necesidades.

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