Criolipólisis, conocido en inglés como coolsculpting o cryolipolysis es un conocido y reciente método dermatológico no invasivo que reduce el tejido graso de forma efectiva e indolora. No se utilizan agujas ni incisiones, evitando los problemas producidos por la anestesia

Esta técnica está revolucionando los tratamientos de belleza de reducción localizada de adiposidades.

Consiste en la administración de frío (por debajo de los 0º C) de forma controlada a través de la piel. Además, la Criolipólisis no precisa de un periodo de recuperación posterior al tratamiento, por lo que la incorporación a la actividad cotidiana es instantánea.

 La principal diferencia frente al láser, la radiofrecuencia o los ultrasonidos, es que el frío ataca sólo a las células grasas, mientras que los demás sistemas podrían hacer daño también a los tejidos adyacentes.

La aplicación de frío las descompone gracias a la lipólisis. Es una gran alternativa a la liposucción, con la diferencia de que no es invasivo y no supone riesgo. No hay reacción inflamatoria posterior.

Por otro lado, las capas superficiales de la piel, como la epidermis y la dermis, no se ven afectadas con la Criolipólisis. Una vez que las células grasas se ven afectadas por el frío, comienza un proceso de muerte natural de las mismas y son eliminadas de forma gradual y progresiva por el propio organismo, logrando la máxima reducción a los 2 ó 3 meses después de la sesión, adelgazando sin que se note.

 No está indicado para personas obesas sino para personas que tienen grasa localizada, como los “michelines” en la cintura.

Su creador, el Dr, Richard Rox, asegura que estamos al principio de una revolución que podría cambiar los tratamientos de estética.

Según los ensayos la destrucción de la grasa mediante el frío ha dado resultados por encima incluso de lo esperado. En el 72% de los casos lograron destruir los adipocitos de los michelines.

 Los doctores Dieter Manstein y Richard Rox Anderson, científicos de la Universidad de Harvard, son los padres del invento, que ha sido estudiado y probado por dermatólogos en el Hospital General de Massachussets en Boston.

 Los efectos secundarios de este tratamiento son muy pocos y nada graves en comparación con otros más duros. Así, sólo notaremos un enrojecimiento de la durante unos minutos o incluso hasta horas. Después de la sesión el área trabajada se puede notar tirante, pero esta sensación desaparece en 10 minutos. Puede haber sensación de hormigueo, calambres o adormecimiento en la zona tratada durante varias semanas. Pueden aparecer hematomas por culpa de la presión durante el tratamiento, pero no duele porque la piel se anestesia con el frío.

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