Aunque el deseo femenino de relaciones íntimas ha sido durante mucho tiempo tabú, cada vez más mujeres con pareja estable reconocen sentirse insatisfechas con el número de relaciones a las que sus parejas masculinas acceden.

Estas diferencias no deberían ser irreconciliables, por lo que analizaremos algunas de ellas, para intentar buscar solución. Si tu deseo parece mayor que el de tu esposo, no es nada malo. En algunas etapas de la vida en pareja uno de los dos puede tener un apetito sexual menor. Entender estos momentos y saber que son pasajeros puede llegar a hacer más fuerte vuestra relación. Sin embargo, si el desgano es permanente, hay otros puntos a tener en cuenta.

Una razón es la rutina y falta de novedad: ha pasado el momento de descubrir a la otra persona, y por tanto, un menor interés.  Si crees que es el motivo, intenta sorprender a tu pareja.

Otra es el cansancio real: la rutina de buscar el encuentro por la noche, después de haber trabajado todo el día, lidiado con problemas cotidianos suele enfriar hasta a los seres más pasionales. Podríais daros la ocasión de buscar otros momentos.

Suele producir excelentes resultados cambiar el lugar de encuentro. Si no puedes hacerlo, intentad estar totalmente a solas en algún momento, aunque solo sea por un rato. Un hotel por horas puede resultar muy divertido si te deshaces de prejuicios.

¿Vale la pena hablarlo?

Siempre es una buena idea exponer lo que nos sucede si podemos hacerlo sin reproches.

¿Autosatisfacción dentro de un vínculo estable?

Si es una práctica que te gustaba cuando estabas sola y ahora te va a servir para  continuar manteniendo una muy buena relación con el ser que amas ¿dónde está el problema?

Descubre qué puede haber detrás de la negativa

 Tanto las relaciones íntimas como el dinero son dos elementos de poderosos en un vínculo amoroso, que permiten manipular a la otra persona y conseguir pequeñas “venganzas”. ¿Puedes relacionar esas negativas con alguna disputa anterior?

Si alguien se siente maltratado en la pareja es lógico que no tenga ganas de intimidad, o peor aún, quizá tenga deseos pero usará ese “arma” para poner un límite donde puede.

Entre los dos deberán saber de dónde llega ese  “no” que tanto molesta y sustituir de común acuerdo algunas conductas y formas de comunicación para recrear una nueva pasión lejos de reproches.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here