¿Es el alcohol una droga?

La definición de droga es discutible, pero en general, se acepta como término para denominar a aquellas sustancias que generan algún tipo de dependencia física o psíquica y cuyo consumo provoca tolerancia, es decir, que cada vez se necesita consumir mayores cantidades para producir los mismos efectos.

Según esta definición, el alcohol es una droga. La diferencia entre el alcohol y otras drogas tradicionales como la heroína, la cocaína, el LSD, etc., es que el comercio de estas últimas es ilegal. Es decir, la verdadera diferencia que se puede establecer dentro del mundo de las drogas es la legalidad o no de su comercio, por lo que según este criterio tendríamos dos grupos, las drogas legales (alcohol, tabaco y cafeína, por ejemplo) y las ilegales.

En nuestra sociedad está muy extendido el consumo de alcohol, y hacerlo de forma leve o moderada no puede ser considerado como una práctica estrictamente perniciosa; incluso se habla de ciertos efectos saludables de su consumo moderado.

Sí que es alarmante el alcoholismo, que es el trastorno causado por una dependencia patológica del consumo de alcohol. Los alcohólicos necesitan el alcohol para vivir, ya sea para sentirse bien físicamente, para sentirse bien psicológicamente o para poder mantener relaciones sociales.

El consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo son sin duda los mayores problemas de salud originados por consumo de sustancias en nuestra sociedad.

¿Cuáles son los efectos del consumo de alcohol?

Podríamos diferenciar dos tipos de efectos del alcohol. Por una parte, hay que considerarlo como una sustancia tóxica, y, por tanto, los órganos del cuerpo humano que intervienen en su ingestión y metabolismo se ven afectados de forma muy seria. Estos son: la boca, la laringe, el esófago, el estómago, el hígado, etc. El consumo excesivo de alcohol está estrechamente relacionado con diferentes enfermedades graves como las úlceras gástricas, el cáncer, la enfermedad hepática alcohólica, la cirrosis, etc.

Un segundo efecto importante es el que se produce, de forma muy rápida tras su ingestión, sobre el sistema nervioso. El alcohol, entre otros efectos, genera desinhibición social, euforia y relajación muscular.

Existen notables diferencias en cuanto a la intensidad de las afecciones que genera el consumo de alcohol. Las mujeres, por ejemplo, son más susceptibles al alcohol que los hombres. Tampoco es lo mismo tomar alcohol de forma puntual que hacerlo de forma periódica, así como tampoco da igual el tipo de bebida que se ingiera, graduación de la misma, etc.

¿Puede el alcohol facilitar las relaciones sexuales?

Como hemos indicado, el alcohol puede desinhibir a ciertas personas y generarles un estado de alegría y euforia. En esta situación, puede ser más fácil el contacto social, e incluso el cortejo sexual.

Utilizar el alcohol con este fin, de forma muy puntual y controlada, quizá no tenga grandes efectos negativos, pero hay que hacer varias matizaciones:

  • ¿Hasta qué punto las relaciones que se establecen en este estado artificial son reales?¿ No será más interesante realizar un esfuerzo de crecimiento personal para no necesitar ninguna sustancia externa para las relaciones sociales o para divertirse?
  • Por otro lado, tener cierto éxito con esta práctica pone a la persona en riesgo de adquirir una dependencia psicológica del alcohol.
  • Aunque inicialmente pueda pensarse que el alcohol facilita las relaciones sexuales, lo cierto es que terminan siendo peor que sin él, como se explica más adelante.

¿Tiene efectos negativos el consumo de alcohol en las relaciones sexuales?

El consumo de alcohol genera numerosos problemas en el ámbito de la sexualidad, repasemos algunos:

      • En el hombre, y debido a su efecto como relajante muscular y ralentizador de los reflejos, puede provocar problemas de erección y de respuesta torpe a la estimulación sexual.
      • El consumo excesivo de alcohol a lo largo del tiempo, y por su efecto de deterioro sobre el sistema nervioso, puede llegar a provocar impotencia permanente en el hombre.
      • Los alcohólicos, además de sus problemas fisiológicos, tienen otro tipo de alteraciones que provocan que las relaciones sexuales sean malas o nulas. Entre estas alteraciones, puede señalarse la irritabilidad, la agresividad, la pérdida del deseo sexual, el deterioro del aspecto físico (obesidad, falta de aseo o cuidado personal, etc.).
      • El efecto tóxico del consumo excesivo de alcohol, puede llegar a alterar la cantidad y calidad del esperma del hombre, causando esterilidad y problemas menstruales en la mujer.

¿Cómo solucionar los problemas sexuales por consumo de alcohol?

  • El primer consejo es la prevención, hay que intentar no adquirir el hábito de consumir alcohol de forma imprescindible para divertirse o tener relaciones sexuales.
  • Si ya se es adicto al consumo de alcohol, e incluso ya se han detectado problemas físicos, psicológicos o sexuales, etc., realizar un esfuerzo personal apoyándose en las personas del entorno, como son la propia pareja, la familia y los amigos, para volver a un consumo moderado.
  • Y si los intentos personales son infructuosos se puede recurrir a una asociación de ayuda a alcohólicos (existen delegaciones en las principales ciudades del país), o solicitar los servicios de un psicólogo.
  • La mayoría de los problemas sexuales se resolverán cuando se abandone el hábito del consumo abusivo.

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