Cuando de contar calorías se trata para llevar una dieta más saludable, muchas personas evitan la ingesta de alimentos fritos y rebozados (empanizados), los cuales debido al uso de aceite para su preparación, agregan un porcentaje más de grasa al organismo.

A continuación te daremos unos tips para evitar que tus alimentos se vuelvan altamente calóricos por el uso de aceite. No olvides que el acompañarlos con guarniciones de vegetales y evitar el abuso de carbohidratos te beneficiará para no tener una comida pesada que te haga sentir culpable por ingerirla.

1.- Seca bien los alimentos antes de meterlos al aceite, ya que el agua se evapora a 100 ° centígrados y disocia la grasa.

2.- Evita el reciclaje de aceite, es decir, usa siempre aceite limpio. El aceite que se ha vuelto viscoso se impregna más en los alimentos, haciéndolos más grasoso y difíciles para digerir.

3.- Compra papel absorbente. Escurrir bien los alimentos después de haber sido pasados por un baño de grasa es una buena medida para eliminar el aceite de más, la mejor opción para ello es tener un tazón cerca envuelto con papel absorbente y colocar sobre éste los alimentos fritos, si se puede de manera vertical, mejor.

4.- Caliente bien el aceite para que el alimento esté lo menos posible dentro de él y no absorba grasa de más.

5.- Empaniza o reboza en casa los alimentos. La comodidad de los alimentos precocinados ha vuelto casi obsoleto este método en casa, pero la verdad es que el rebozado casero siempre será mucho mejor pues los hará más saludables y más digeribles. Además de que los rebozados precocinados tienden a dejar migajas que se carbonizan y generan productos tóxicos para el organismo, como los benzopirenos o la acrilamida.

6.- Los alimentos fritos y empanizados tienen una mayor aceptación entre los niños y adolescentes, sobre todo porque éstos evitan comer algunos tipos de carnes o verduras que presentados en su manera natural les causan un conflicto para podérselos comer.

Para nadie es mentira que los aceites (animales o vegetales) aportan una buena cantidad de la grasa (buena o mala) que el cuerpo necesita diariamente, pero eso no significa que no te puedas llegar a comer un rico pescado frito o pollo empanizado un día que la ocasión o tu antojo lo amerite.

Recuerde que el aceite de olivo es la mejor opción para freír y empanizar un alimento, ya que resiste mejor las altas temperaturas que otros a aceites vegetales como el de girasol, maíz o soya, y, por ello, tarda más en descomponerse.

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