Que la medicina de la reproducción en España tiene muy buena nota se observa en cada uno de los congresos internacionales que se celebran en este campo. Siempre hay algún estudio español entre los destacados y, en algunos casos, se trata de trabajos que revolucionan la práctica clínica habitual.

Esto es lo que puede suceder con el presentado hoy por el jefe de sección de Reproducción Humana del Hospital del Mar de Barcelona, Miguel Ángel Checa, en el Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología, que acaba de celebrarse en Estambul.

Checa ha presentado un metaanálisis que da la vuelta a la práctica habitual en reproducción asistida. En lugar de transferir los embriones frescos tras hacer la estimulación ovárica correspondiente y congelar los sobrantes, el especialista aboga porcongelar todos los embriones y transferirlos un ciclo menstrual después. Por norma.

La tesis está apoyada por datos: con este sistema se evita el riesgo del efecto secundario más grave de las técnicas de reproducción asistida (TRA), el síndrome de hiperestimulación ovárica (OHSS de sus siglas en inglés) y, además, se consiguen mejores tasas de embarazo. En concreto, en los 633 ciclos de fecundación in vitro (FIV) evaluados en los 64 estudios –tres aleatorios- incluidos en el metaanálisis, el porcentaje de embarazos fue del 38% en las mujeres que se hicieron la FIV normal (con los embriones frescos) y del 50% en las que se transfirieron los embriones tras permanecen al menos un mes congelados.

La razón es muy simple, como explica Checa desde Estambul. Cualquier mujer que se somete a una estimulación ovárica para conseguir un número de ovocitos suficiente para realizarse una FIV con éxito, aumenta proporcionalmente su producción de estradiol, la hormona que el cuerpo utilizar para preparar al endometrio para que esté receptivo al embrión que se implanta en el embarazo.

Los niveles habituales con un ovocito, que es lo que se produce de forma natural en un ciclo menstrual, son de unos 200 picogramos por mililitro. Sin embargo, si se consigue, mediante la estimulación, que la mujer produzca 10 ovocitos (una cifra prometedora para que la FIV sea un éxito), se registraría una producción de la hormona de unos 2.000 picogramos. “Hasta ahora nos centrábamos en conseguir un número amplio de ovocitos, pero nos empezamos a dar cuenta que el problema es que los ponemos en un endometrio malo“, comenta Checa.

“Haciendo una analogía con el fútbol es como si pones a los jugadores de la selección española, que son muy buenos, a jugar en un campo con el césped muy alto. Lo que se propone ahora es que se pare el partido tal y como está, se corte el césped, y se vuelva al terrero de juego ¿no sería mejor el resultado?”, explica este investigador, que señala que en su hospital público, esta forma de actuar ya se hace, aunque sólo con las mujeres que han producido demasiados ovocitos, más de 15, y están en riesgo claro de padecer OHSS.

Para Checa, el metanaálisis, que cree se publicará en la revista líder en reproducción, ‘Fertility and Sterility’, “va a cambiar el concepto de la FIV”. En realidad, el hallazgo se ha producido cuando la tecnología lo ha permitido; es decir, cuando gracias a los nuevos métodos de congelación y vitrificación se han “igualado prácticamente” las tasas de supervivencia de embriones frescos y congelados.

Puntos en contra

Aunque el experto cree que, en un tiempo, la práctica clínica habitual será la de congelar todos los embriones obtenidos tras una FIV y esperar al menos un ciclo para su transferencia, considera que habrá obstáculos que podrán dificultar la implantación clínica de este hallazgo.

En primer lugar, el experto, que ejerce en un hospital público, reconoce que, a priori, se trata de un método más caro, porque habría que congelar todos los embriones (actualmente solo se congelan los sobrantes, si los hay) y guardarlos, todo ello con un coste. “En cualquier caso, siempre sería más barato que una FIV que no tiene resultados positivos”, reflexiona el médico.

En segundo lugar, Checa cree que “va a costar” convencer a las mujeres, las cuales llevan mucho tiempo esperando el momento de ser madres y les puede costar entender que hayan de esperar aún un mes más. A cambio de esta espera, descansarían del fuerte tratamiento hormonal necesario para la estimulación ovárica. De hecho, aunque en la actualidad también para la transferencia de embriones congelados se apliquen ligeras dosis de hormonas (nada comparables a las que se administran antes), Checa señala que, precisamente en este congreso, varios trabajos apuntan a que podría valer solo con el control de la ovulación para transferir con éxito los embriones congelados.

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