¡El cáncer no se presenta por casualidad!

Un grupo de científicos del Instituto Europeo de Oncología acaba de publicar en la revista Nature Genetics un estudio según el cual el cáncer no se produce por casualidad ni por mala suerte.

Se ha descubierto que una de las alteraciones genéticas más frecuentes e importantes para el desarrollo del cáncer, las llamadas «translocaciones cromosómicas», no se producen de forma aleatoria en el genoma, sino que son predecibles y están causadas por el entorno exterior de la célula.

Un tumor se desarrolla cuando una sola célula acumula 6-7 alteraciones del ADN: esta alteración puede ser causada por el entorno en el que vivimos y por nuestro estilo de vida o por la casualidad y el infortunio.

Anteriormente, se creía que las mutaciones encontradas en los tumores se forman durante la vida normal de los tejidos, cuando las células duplican su ADN para multiplicarse. Dado que estas mutaciones son inevitables, ya que se deben a errores aleatorios, se llegó a la conclusión de que lo mismo habría ocurrido de todos modos, incluso si el planeta hubiera sido perfecto y el estilo de vida irreprochable.

Hoy en día, sin embargo, se ha considerado en este estudio que las translocaciones cromosómicas no son aleatorias y son el resultado de un tipo particular de daño al ADN. Este daño no ocurre por casualidad, sino sólo dentro de genes que tienen ciertas características y en momentos específicos de sus actividades.

Estos genes son más largos que el promedio y, aunque estén apagados, están equipados para encenderse. El ADN se rompe en el momento en que llega una señal que los enciende.

Al estudiar estos genes se cree que es posible predecir cuáles se romperán y cuáles no, con una precisión del 85%. En esencia, la desgracia no juega ningún papel en la génesis de las translocaciones y que no debemos relajar nuestro control sobre la prevención del cáncer.

Varios factores ambientales causan cáncer (fumar, alcohol, obesidad, inactividad física, exposición excesiva al sol, dieta alta en azúcar o carne roja procesada, dietas bajas en frutas, verduras, exposición a contaminantes ambientales, ocupacionales o industriales). Entre los virus y bacterias tenemos en cambio el virus Hpv que promueve el cáncer de cuello uterino y faringe, el virus Hbv el del hígado, la bacteria Helicobacter pylori el del estómago. Por lo tanto, existe la posibilidad, con la prevención, de prevenir el 40% de los cánceres. La comunidad científica trabajará sobre el 60% restante y sobre los genes indicados anteriormente, siempre que en el futuro disponga de fondos suficientes para ello.

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