En 2016, Samsung estuvo en el centro de lo que provocó la retirada de productos más importante en la historia de los Smartphone hasta la fecha: el escándalo de los Galaxy Note 7 explosivos. Las baterías de este tabléfono empezaron a explotar de forma inesperada y Samsung tuvo que retirarlo del mercado.

Desde entonces, los rumores sobre la razón de estas explosiones han sido numerosas. Samsung lanzó su propia investigación, pero el misterio podría haber sido resuelto por los ingenieros independientes de Instrumental.

¿Un diseño agresivo en el centro del problema?

La teoría del error de diseño, en este caso de explosiones de baterías, se planteó en muchas ocasiones. El objetivo del Galaxy Note 7 era ser ultra fino y compacto y para ello, los ingenieros de Samsung tuvieron que reducir al mínimo el espacio libre en el interior del teléfono. Según los ingenieros de Instrumental, este fue el error crucial que habría provocado la pérdida de Samsung.

En un artículo del blog de la compañía publicado el 2 de diciembre de 2016, los ingenieros explican que el diseño del Galaxy Note 7 era “demasiado agresivo”: los componentes estaban extremadamente apretados el uno contra el otro, lo que permitió que el Galaxy Note tuviera sólo 7,9 mm de espesor. Pero de este modo, la batería estaba comprimida entre la cubierta y la pantalla.

Una modificación del tamaño de la batería durante el uso

Lo que los ingenieros de Samsung no habrían suficientemente tenido en cuenta es la expansión de la batería cuando el teléfono funciona. Las baterías tienden a hincharse cuando están bajo presión, aunque este aumento es muy leve. El espacio previsto por los ingenieros de Samsung fue sólo de 0,1 a 0,3 mm en el Galaxy Note 7 contra 0,5 mm en general, lo que no fue suficiente. En uso, la batería ejercía una presión contra los bordes de su compartimento.

A este problema de diseño, los ingenieros de Instrumental añaden que el Galaxy Note 7 contaba con un separador físico ánodo/cátodo demasiado fino, lo que aumenta el riesgo de incendio en caso de fuga térmica. Por lo tanto, su conclusión es muy clara: Samsung ha comercializado un producto peligroso.