Infarto digestivo: qué es, causas, síntomas y diagnóstico

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El infarto digestivo es un derrame cerebral. Se desarrolla debido al bloqueo de una arteria o vena que irriga el intestino debido a un coágulo de sangre o un ateroma (un depósito de grasa). Esto es lo que debes saber.

El infarto digestivo es un derrame cerebral. Se desarrolla debido al bloqueo de una arteria o vena que irriga el intestino debido a un coágulo de sangre o un ateroma (un depósito de grasa).

Esta condición es menos común que la del corazón, pero afecta a 15,000 personas en España cada año.

Personas en riesgo

Las personas más expuestas son aquellas que ya están en riesgo de enfermedad cardiovascular (presión arterial alta, tabaquismo, colesterol alto…).

Los factores capaces de aumentar el riesgo son:

  • Edad (las personas mayores de 50 años son más sujetos),
  • Presencia de enfermedad cardíaca (insuficiencia cardíaca, arritmias como fibrilación auricular),
  • Antecedentes de ataque cardíaco y/o accidente cerebrovascular,
  • Uso de medicamentos, como anticonceptivos hormonales y moléculas que contraen o dilatan los vasos sanguíneos, como algunos utilizados para combatir las alergias y la migraña.
  • Cualquier factor de riesgo de aterosclerosis (tabaquismo, presión arterial alta, diabetes, hipercolesterolemia, obesidad, dieta alta en grasas, …),
  • Sujetos en riesgo de trombosis (por ejemplo, debido a un trauma, descanso forzado, …),
  • Problemas de coagulación

Infarto digestivo: ¿cuáles son los síntomas?

El infarto digestivo puede ser repentino: en este caso, causa dolor abdominal intenso, vómitos, palidez y shock. Esta es una emergencia médica.

Cuando la obstrucción es progresiva, los síntomas son más insidiosos. El dolor de estómago aparece de forma recurrente después de las comidas, durante la digestión, cuando el intestino recibe una entrada de sangre. Estos dolores pueden ir acompañados de náuseas, vómitos y diarrea. También puede observar una hinchazón del vientre y una ligera fiebre.

Infarto digestivo: ¿Cómo se diagnostica?

En los últimos 50 años ha habido una profunda evolución en el enfoque de esta patología y el diagnóstico ahora es mucho más fácil que en el pasado; Esta mayor conciencia ha favorecido de manera concreta y significativa la probabilidad de un pronóstico positivo para el paciente, incluso si desafortunadamente es una patología que aún está vinculada a un riesgo muy alto de daño intestinal permanente y muerte.

Solo una tomografía computarizada o una resonancia magnética mejorada por contraste pueden visualizar una obstrucción de la arteria abdominal. Cuando el diagnóstico llega demasiado tarde, el infarto digestivo es 90% letal. Esto se debe a que, al estar privado de oxígeno, el intestino se vuelve necrótico y el paciente muere por una infección generalizada.

El único tratamiento posible es la extracción de la parte necrótica con la consiguiente instalación de una bolsa para recoger las heces.