Hambre : La alimentación a nivel mundial continúa siendo un problema relevante y en crecimiento para muchos países. Lo cierto es que, pese a que cada día son más las innovaciones en el sector de salud y nutrición, las tasas de hambre continúan incrementándose anualmente. Al punto de que ya van en alza por tercer año consecutivo.

De acuerdo a un informe compartido por la ONU, los niveles de hambre aumentaron nuevamente en el año 2017, posicionándose como un problema que prevalece en constante incremento por tercer año consecutivo. De hecho, ha llegado a afectar a más de 821 millones de personas a nivel mundial, suponiendo una regresión a niveles del año 2010.

Entre los informes presentados por algunas agencias de las Naciones Unidas el pasado mes de septiembre, el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición deja entrever que 1 de cada 9 personas mantiene un problema asociado con el hambre.

Esto a su vez ha limitado los avances respecto a las formas de malnutrición, las cuales van desde el retraso del desarrollo infantil hasta la obesidad adulta. Precisamente por esta razón, la salud de millones de personas en el mundo está riesgo.

Lo que amerita soluciones inmediatas que permitan además de atender esta problemática mundial, conseguir que el hambre esté en nivel 0 para el año 2030. Tal como se estableció en el Objetivo de Desarrollo Sostenible, en la ONU.

Según sugiere la Organización de Naciones Unidas, la inestabilidad climatológica que incide sobre los patrones de lluvia y las épocas agrícolas, así como los principales fenómenos meteorológicos intensos (sequías e inundaciones), son los factores que han influenciado el constante aumento de las tasas de hambre a nivel mundial.

Por supuesto, sumado a la crisis económica que ha afectado a las regiones donde la situación de subalimentación es más extrema, como América del Sur o África, también han incidido sobre el continuo aumento del hambre.

Para iniciar, establecer y amplificar las intervenciones orientadas a garantizar el acceso a productos nutritivos, Estas políticas deben atender primeramente a las poblaciones más afectadas: lactantes, niños, adolescentes y mujeres.

Igualmente, es importante mejorar los sistemas alimentarios que brindan provisiones naturales como las cosechas agrícolas, adoptando nuevas medidas para la reducción de desastres meteorológicos, y la mitigación del cambio climático.

 

Si no se derrochara más del 40% de comida a nivel mundial, alcanzar la meta de erradicar el problema de hambre sería mucho más factible.

ONU