¡Para perder peso es necesario cambiar los hábitos de alimentación!

Para perder peso es necesario cambiar los hábitos de alimentación, esto pasa por algunos componentes básicos como:

Regularizar la frecuencia de las comidas, haciendo 3 comidas principales y 2 refrigerios, sin dejar pasar más de tres o cuatro horas entre las comidas y sin saltarse ninguna de ellas; además, hay que evitar comer entre las comidas en todos los sentidos;

prestar atención a la calidad de la comida. Con este punto nos referimos esencialmente a la reducción de grasa dentro de la propia dieta, ya que la grasa se asocia a una mayor posibilidad de recuperación del peso después del adelgazamiento, tiende a asentarse como grasa corporal y no tiene poder saciante. Prohibir la comida chatarra y el alcohol; cocinar sin grasas añadidas (preferiblemente al vapor, al horno, a la parrilla o hervido); aprender a sazonar con poca grasa utilizando libremente el limón, el vinagre y las especias; consumir 2 porciones de verduras y 3 porciones de fruta todos los días, ya que estos alimentos aseguran una reducción de las grasas y aportan vitaminas, minerales y antioxidantes;

reducir las porciones utilizando todos los trucos posibles, por ejemplo: cuando comas fuera de casa observa a alguien comiendo moderadamente e imita las porciones; pesa la comida durante unas semanas para que puedas aprender a entender su peso «a ojo»; utiliza platos pequeños que engañen la percepción de las cantidades por parte del cerebro y nunca sirvas la comida más de una vez; prepara las porciones en la cocina y consume sólo lo que hayas establecido previamente.

Aquí hay algunos consejos dietéticos más para modelar sus nuevos hábitos:

comer la pasta sólo una vez al día, no superar nunca una porción de 90 gramos y elegir preferiblemente la pasta integral; en cuanto al pan, se puede regular su consumo teniendo en cuenta que la dosis recomendada nunca supera la mitad del peso de los demás alimentos de la comida (para una loncha de carne se puede comer media rebanada de pan); también en este caso elegir los cereales integrales que, además de saciar, gracias a la fibra, frenan la absorción de los carbohidratos y reducen la estimulación de la insulina que aumenta el hambre;

Prefiera las proteínas magras como las de la carne blanca, el pescado, los huevos y los quesos frescos y bajos en grasa, pero recuerde que la creencia de que las proteínas no le hacen engordar es completamente errónea, y una porción adecuada debe estar entre 150 y 250 gramos (la mitad para los quesos);

Beba al menos de un litro y medio a dos litros de agua al día y distribúyala antes y después de las comidas, primero porque reduce la estimulación del hambre y luego porque llena el estómago si no se siente suficientemente satisfecho;

variar la elección de los alimentos tanto como sea posible porque ninguna categoría de alimentos es capaz de proporcionarle todos los nutrientes que necesita; además, variar significa no castigarse a sí mismo a nivel de los alimentos porque el aburrimiento es uno de los enemigos a vencer en las dietas bajas en calorías.